Desde la idea inicial hasta la apertura de las puertas, cada etapa tuvo su propio ritmo. Este es el recorrido que seguimos para que Brasserie Abbaye sea hoy un punto de encuentro para quienes valoran la cerveza bien hecha y la cocina de fuego.
Todo empezó con un viaje por monasterios del sur de Francia y Bélgica. Volvimos con cuadernos llenos de notas sobre fermentación alta, recetas de pan de masa madre y la idea de traer ese espíritu de comunidad a nuestro barrio.
Instalamos un equipo de 20 litros en el fondo de la casa. Durante meses probamos maltas, ajustamos temperaturas y descartamos más de una tanda. Las recetas que hoy servimos nacieron de esas pruebas, corregidas una y otra vez.
Encontramos el galpón con bóvedas de ladrillo visto que hoy es nuestra casa. La obra fue lenta: restauramos las paredes, encargamos las mesas de roble macizo a un carpintero local y construimos el horno de piedra con nuestras propias manos.
Abrimos con tres estilos de cerveza y una carta corta de brasa. Las catas guiadas de los viernes arrancaron con doce personas y hoy tienen lista de espera. El pan de masa madre se convirtió en el favorito de la cuadra.
Sumamos el ciclo de cenas maridaje con música acústica en vivo. Cada mes armamos un menú de cinco pasos donde los vegetales de estación y las cervezas de temporada dialogan con los productores cercanos que nos proveen.
Incorporamos tres estilos de fermentación alta a la carta y ampliamos la capacidad de nuestros tanques. Hoy el equipo de cocina y sala trabaja junto para que cada visita tenga el mismo cuidado que en los primeros días.
Así trabajamos cada semana en la abadía
Recetas propias que maduran en tanques a temperatura controlada. Cada lote se elabora en tandas pequeñas y se sirve cuando alcanza su punto justo.
El fermento se alimenta cada mañana y el horno de piedra trabaja desde temprano. La corteza crujiente y la miga húmeda llegan a tu mesa el mismo día.
Las verduras vienen de productores cercanos y se cocinan sobre brasa de leña. El menú cambia con la cosecha, así que siempre hay algo nuevo para probar.
La carta de maridajes se arma según la cosecha de lúpulo y las verduras disponibles. Cada mes hay combinaciones distintas que acompañan los platos de la temporada.
Una vez por semana abrimos la sala para una cata guiada con cena maridaje y música acústica en vivo. Las mesas son limitadas y se reservan por anticipado.
El salón se organiza alrededor de mesas largas de roble macizo, pensadas para compartir. El ambiente de bóvedas de ladrillo visto invita a quedarse un rato más.
Si querés saber cómo llegar o consultar disponibilidad, escribinos por contacto o mirá los casos de uso de la abadía.